
jueves, 11 de septiembre de 2008
martes, 9 de septiembre de 2008
Historia del rostro II

“Entonces, cuando me siento observado por el objetivo, todo cambia: me constituyo en el acto de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado en imagen (…) es yo lo que no coincide con mi imagen; pues es la imagen la que es pesada, inmóvil, obstinada (…) y yo soy quien, soy dividido, disperso (…) Pues la fotografía es el advenimiento de yo mismo como otro; una disociación ladina de la conciencia de la identidad (…) representa ese momento tan sutil en que, a decir verdad, no soy ni sujeto ni objeto, sino más bien un sujeto que se siente devenir objeto; vivo entonces una microexperiencia de la muerte (del paréntesis): me convierto verdaderamente en espectro.” (R. Barthes)
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